lunes, 29 de abril de 2013

Colaboración Público Privada en desarrollo del #opendata

Articulo publicado en ticbeat.com



"Los mercados son una conversación...". Existen pocas personas dedicadas al ámbito de la cultura digital, en general, y a la promoción de un universo social de relaciones más abierto que no recuerden esta frase, con la cual comenzaba el Manifiesto Cluetrain. El citado escrito lista noventa y cinco conclusiones ordenadas y presentadas como una llamada a la acción, para todas las empresas que operan en lo que se sugiere un mercado con nuevas conexiones. Las ideas expresadas dentro del manifiesto buscan examinar el impacto de Internet tanto en los mercados como en las organizaciones. A la vez, sugiere los cambios necesarios para que las organizaciones respondan a un nuevo ambiente de mercado.

"El manifiesto Cluetrain: el ocaso de la empresa convencional", como se ha publicado en España, llevado al campo de las relaciones entre Administración y Sociedad comenzaría,  necesariamente,  por el opendata y la reutilización de la información del sector público. Sólo, sobre la base de la liberación de información pública de interés social y económico por parte de las Administraciones, puede acontecer este diálogo. 

Sin embargo, el esfuerzo de publicación de información por parte de las Administraciones dista aún de alcanzar los rendimientos posibles. En nuestro país, por ejemplo, la Comisión Europea estima un mercado de actividad con un valor potencial de aproximadamente 4.000 millones de euros, y sólo hemos alcanzado un valor de entre 350 y 550 millones. Dada la inherente necesidad de crear un círculo virtuoso de acciones entre sector público y sector privado para aprovechar el potencial mencionado, la reutilización de la información del sector público se convierte en campo abonado para la, tan manida, alusión a la necesidad de colaboración público-privada. 

La Agenda Digital para España prevé, a mi juicio acertadamente, avanzar por la vía de la colaboración público-privada en el área de la reutilización de la información del sector público. La creación de un foro  específico para ello figura entre las acciones previstas en la materia. Este instrumento ha de profundizar en la construcción de espacios de encuentro entre la demanda y oferta de información pública, susceptible de ser utilizada por el sector privado para la generación de productos y servicios. Más allá de los servicios públicos básicos que proporciona la Administracion, hemos de habilitar marcos para que la creatividad de empresas y emprendedores puedan originar nuevos servicios destinados a los ciudadanos.

El foro de colaboración público-privada para la reutilización de la información del sector público ha de ser la factoría donde se desarrollen una serie de herramientas que promuevan la creación de valor público a partir de los datos abiertos. En primer lugar, existen posibilidades de la legislación que, explotadas adecuadamente por el sector privado, pueden contribuir a materializar el potencial valor económico de la información pública. Si bien las normas nacionales y europeas prohíben la existencia de acuerdos exclusivos a perpetuidad, queda un margen para usar este instrumento por bien del interés público, impulsando la publicación digital de datos hoy en día inéditos, con grandes posibilidades de rentabilidad económica. Sería necesario crear las guías que habilitasen el establecimiento de contratos públicos en este sentido, que permitan a operadores y agregadores de datos realizar una inversión de digitalización y obtener un retorno de la misma. 

Resulta obvio, que la herramienta de la contratación pública para explotación de un conjunto de datos de interés necesita una previa identificación de los mismos. Es por ello, que el foro que la Agenda Digital contempla para ello habrá de ser dotado  de  medios para ello. La creación de mesas de diálogo verticales, donde confluyan responsables de negocio de administraciones, empresas infomediarias y sector tecnológico que, además de  identificar conjuntos de datos públicos necesarios por el sector privado, publiciten una oferta de datos públicos nunca suficientemente divulgada.

Pero el potencial que  los datos públicos pueden tener en manos del sector privado solo se demostrará cuando  éste cree  productos y servicios que sean útiles para ciudadanos y empresas. Concursos para estimular esta creatividad, con una orientación sectorial, y no genérica como es costumbre hasta ahora, han de servir de exposición efectiva del potencial de los datos abiertos. No podría tener éxito el mencionado foro previsto en la Agenda Digital si renunciara a ellos.

martes, 23 de abril de 2013

De cómo un excel erroneo justifica la necesidad del #opendata

Los Gobiernos y Administraciones Públicas basan sus decisiones, de transcendencia para todos los ciudadanos,  en informes de expertos. Es una necesidad que toda política pública tenga una base teórica sólida para que sea efectiva. El affaire en torno al informe "Growth in the time of debt", base de las políticas de austeridad económica Europeas, debería hacernos reflexionar sobre los requisitos mínimos que exigimos a estos informes para darles por válidos. La publicación de los datos y algoritmos de deducción e inferencia utilizados en los informes para alcanzar conclusiones se configura como un requisito mínimo tras lo sucedido.

En el caso que nos ocupa, las políticas públicas consecuencias del informe "Growth in the time of debt" ha sido establecer como objetivo la reducción de la deuda como camino para volver al crecimiento. Algunos economistas achacan a esta política la actual situación de depresión económica Europea, lo cual uno cree o no cree dependiendo de sus prejuicios ideológicos. El error detectado en las fórmulas de las tablas excel del informe les ha llevado ya a esos economistas a denominar la depresión actual como la depresión del excel

Sea o no la reducción de deuda pública el camino para un mayor crecimiento económico, es innegable la desaparición de su base teórica tras varios años de irreversible implementación. Un potencial error que podría haberse sido evitado de haber hecho públicos en 2010, año de publicación del informe, las tablas excel que le acompañaban. Ello revela que tan importante como poner a disposición de ciudadanos y expertos los datos públicos base de la acción política está el hacer públicos los algoritmos que se utilizan para su interpretación.

Hace algunos meses, Alvaro Ramirez Alujas lanzaba la pregunta "Gobierno Abierto es la respuesta, ¿Cuál era la pregunta?". En el caso de los datos abiertos, entendiendo como tales los datos en sí y las fórmulas para su interpretación, la pregunta empieza a estar clara gracias a una tabla excel errónea. Los datos abiertos son la respuesta a la necesidad de conocer la base de las políticas públicas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Más recursos tecnológicos para la Administración

Artículo publicado 17/4/2013 en "Cinco Días"


En tiempos en que la reforma de las Administraciones Públicas está encima de la mesa, cómo se aborde la gestión que realizan del uso de las Tecnologías de la Información debería tener más importancia que la reflejada en los medios de comunicación, hasta ahora, y ser objeto de debate por nuestra Sociedad. Cómo en toda organización, la eficiencia con que éstas alcancen sus objetivos y su sostenibilidad depende, en gran medida, del uso que hagan de la Tecnología. Por ello, no debe hurtarse al debate social este tema Nuestros derechos y libertades dependen en gran medida de ello. Sin embargo, es prácticamente inexistente.

Desde ASTIC, la asociación de profesionales públicos de Tecnologías de la Información de la Administración del Estado, creemos necesario extender el ámbito de debate más allá de los especializados. Para ello, los ciudadanos han de conocer los logros obtenidos con la aplicación de las TIC,, cómo se han conseguido y los riesgos de retroceder en lo avanzado. . Recurriendo a a fuentes oficiales, quizás no suficientemente divulgadas, ofrecemos una breve panorámica 

Comenzamos por lo conseguido. El principal logro de nuestras Administraciones en el ámbito tecnológico ha sido la progresiva digitalización de sus trámites y procedimientos. Aunque de modo desigual en cada una de ellas, hoy el panorama es muy distinto del existente en 2007, cuando el último gran ministro modernizador de nuestras Administraciones, Jordi Sevilla, impulsara la Ley 11/2007, nuestra ley de Administración Electrónica. La Administración del Estado ha alcanzado prácticamente el 100% de digitalización de sus trámites, en las Comunidades Autónomas se estima una digitalización del 80%  y  en los grandes ayuntamientos del 69%. Frente a voces que clamen “hemos digitalizado por encima de nuestras posibilidades”, sólo cabe poner sobre la mesa datos,  evidencias de que una buena parte de las posibilidades que hoy tenemos como país de remontar la crisis son gracias a este esfuerzo modernizador. En una reciente nota de prensa, por ejemplo, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas afirmaba que el ahorro por el uso de la Administración Electrónica en 2012 (sólo con la Administración del Estado)  estuvo en torno a los 28.500 millones de Euros . Bastaría  sólo esta cifra para dar por bueno el esfuerzo realizado y demandar a nuestras autoridades que redoblen los recursos públicos en TIC hasta lograr alcanzar el 100% de digitalización de trámites en todas las Administraciones e incentivar un mayor uso de los mismos.

Pero no  son importantes sólo los logros obtenidos,  también cómo se han conseguido. Es una obviedad que ha sido posible gracias a la dedicación de fondos públicos, pero no es tan obvio que han sido utilizados  con eficiencia.  Hace unas semanas escasas, se publicó el informe  “Presupuestos de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Administración del Estado, 2012”. Éste aspira a recoger las partidas presupuestarias que cada ministerio y organismo público dedica a la tecnología con una metodología que se ha mantenido en el tiempo, lo cual permite realizar análisis históricos y de tendencias. Un  simple análisis de los recursos dedicados por la Administración del Estadodesde 2007 permite deducir el positivo balance de la inversión realizada. A los 28.500 millones anuales de ahorro antes reseñados, hay que contraponer una media anual de gasto público inferior a 1.800 millones de Euros por todos los conceptos (gasto, inversión y recursos humanos). El trabajo de un conjunto de funcionarios públicos de la Administración del Estado especializados en la gestión y uso de la Tecnología no es ajeno a este logro. Este conjunto de profesionales, en colaboración con el sector privado, ha permitido una alta eficiencia en el uso de los recursos económicos, menores en términos porcentuales de gasto operativo y gasto por habitante al de otros países tomados como referencia, tales como Reino Unido o Estados Unidos, según  las escasas comparativas internacionales existentes.

Sin embargo, la actual situación de crisis puede poner en  riesgo  todolo alcanzado. Volviendo al informe de presupuestos antes citado, la tendencia del gasto público en Tecnologías de la Información, descontados gastos de personal, muestra un perfil preocupante. Entraba dentro de la lógica un descenso del 7% de gasto público en tecnología en el bienio 2009-2010, culminado el esfuerzo del desarrollo de la Ley 11/2007. Menos justificado está el descalabro del 23% que ha seguido en el bienio 2011-2012, tanto más preocupante por no incluir las consecuencias de los recortes tras el RDL 20/2012. Con ello, hemos llegado a dos situaciones límite. De un lado, los gastos de mantenimiento de los servicios (Capítulo 2 de presupuestos) se sitúan en cotas similares a las de 2007, cuando existía apenas un 20% de los servicios públicos digitales hoy disponibles. De otro, el desplome de la inversión en la mejora de servicios e implementación de nuevas facilidades (Capítulo 6 de presupuestos) nos acerca a una bancarrota digital pública, en la que dedicamos menos recursos de los que nos demanda una sociedad cada vez más digitalizada.

No es de esperar que 2013 suponga una corrección en la situación de caída libre en los recursos públicos dedicados a la Tecnología en la Administración del Estado. Tras la profundización de la tendencia decreciente del gasto, se corre el riesgo de pérdida de calidad de los servicios digitales, y con ello, de las garantías de nuestros derechos y libertades. Aún estamos a tiempo de evitarlo y demandar, como sociedad, que la voluntad del Gobierno de desarrollo de la Administración Electrónica reflejada en la Agenda Digital para España se corresponda con el compromiso, que sólo se materializa con destinar las partidas presupuestarias necesarias. 

martes, 16 de abril de 2013

Un nuevo puesto de trabajo para la sociedad de la información


Suele analizarse el BYOD como una tendencia aislada, como un asunto exclusivamente que exclusivamente impacta en cómo se realiza la gestión de los activos TIC de una organización. Es más, suele reducirse a un escenario cortoplacista, en la que sólo se considera un ámbito reducido de dispositivos, generalmente smartphones y tabletas. Sin embargo, es sólo el primer peldaño de la construcción del nuevo puesto de trabajo para la sociedad de la información.

Empezando por los tipos de dispositivos, es necesario empezar a considerar como un futuro cercano que los dispositivos que se traiga un trabajador pueda ser cualquiera. Es más, es previsible que precisamente sea más frecuente que un trabajador demande usar su propio dispositivo en el tipo de los que ahora son olvidados de las políticas BYOD: los PCs. Son, en general, más las horas de trabajo que son desempeñadas haciendo uso de estos equipos que de un teléfono. Con ello, y como ya comentaba en un anterior post, tras la desaparición del papel, habrá desaparecido de nuestras oficinas el único elemento que obligaba a la presencia de un puesto personalmente asignado, abriendo de par en par la puerta a teletrabajo y coworking.

Pero si resulta cortoplacista limitar el ámbito físico de los elementos TIC que un trabajador puede portar de su vida personal a su vida laboral, más es pensar que ha de limitarse tan sólo al ámbito de lo físico. El dispositivo físico es un elemento inútil sin sus elementos lógicos, por lo que tras la demanda de usar el dispositivo personal necesariamente vendrán demanda de uso de aplicaciones, datos e identidad personal.  Las aplicaciones que usamos para ser más eficientes en nuestro día a día (agenda, bloc fr notas, etc, ...) tienen más importancia para nosotros que el dispositivo que usamos. A medida que nuestra vida se hace multidispositivo, crece el uso de las aplicaciones que están presentes en todos los dispositivos que usamos. Consecuentemente, tras la elección de dispositivo ha de facilitarse la elección de aplicación de modo ineludible.

Elección de dispositivo y elección de aplicaciones en nuestro puesto de trabajo nos lleva a la difuminación de fronteras entre vida laboral y personal. Llegamos con ello al núcleo de nuestra vida: La identidad. Estamos presente con ella en la Redes Sociales, servicios que usamos con fines personales y también profesionales. La posibilidad de hacer uso de esos mismos identificadores de usuarios en los sistemas de nuestras organizaciones, por lejana que parezca, será una demanda a satisfacer más temprano que tarde.

Cómo obtenemos y manipulamos información depende de dispositivos, aplicaciones e identidad de forma ineludiblemente unida. Facilitar la elección del primero de ellos en el puesto de trabajo arrastra consecuentemente al resto, y con ello, facilitando la posibilidad de su elección, arranca la construcción del nuevo puesto de trabajo para la Sociedad de la Información. Todo ello hace que renovar el puesto de trabajo haya de ser una clave de la reforma pública, como sucede en otras latitudes.

lunes, 8 de abril de 2013

#eAdministracion e interes general

Hace unas semanas, @balapiaka es cribió un interesante post titulado "Que la Administración Electrónica no se pase de moda".  Coincido con él en un cierto espíritu de desanimo tras el impulso de que supuso el desarrollo de la Ley 11/2007. De pronto parece cómo si todo ya estuviera hecho, como si no fuera necesario ningún avance más para extender su uso y hacer con ello más sostenible nuestra sociedad. Los ahorros económicos que supone la Administración Electrónica para los ciudadanos o el impacto positivo que tiene sobre el medioambiente, por no hablar de las eficiencias organizativas que introduce en la Administración, todos los beneficios que aporta parecen un repertorio argumental prohibido en esta epoca de austeridad a corto plazo.

La obligación constitucional de defensa del interés general por parte de los funcionarios nos obliga a no dejar que caiga en el olvido. La necesaria reforma estructural de nuestra Administración ha de girar entorno a la tecnología o no será. Algo que desde la ASTIC, la asociación profesional de funcionarios TIC de la AGE, llevamos insistiendo desde que se promulgo el RDL 20/2012 (el Real Decreto Ley de los recortes de Julio 2012). En el comunicado publicado tras la aprobación del RDL 20/2012, se indicaba
“El Gobierno no debe olvidar el potencial de las TIC para diseñar las reformas que, de verdad, darían sostenibilidad al sector público más allá de los recortes coyunturales”
Basados en esta necesidad de una reforma de la Administración, apoyados en nuestro conocimiento de las capacidades de la tecnología, desde ASTIC, tras previa consulta sobre sus contenidos a todos los socios, enviamos a la Comisión de la Reforma de las Administraciones Públicas el documento "Una Administración General del Estado para la Sociedad de la Información". Una propuesta que resumíamos en cuatro puntos, y cuyo primer punto, y obviamente más importante es
"Centralización y racionalización de todos los servicios y recursos comunes de la Administración en una Secretaría de Estado o Agencia Estatal. Las distintas infraestructuras y servicios tecnológicos replicados en Ministerios y organismos públicos tienen la función de soportar procesos de gestión (RRHH, financiero, …) para cada uno de ellos, habiendo dado lugar a duplicidades en el seno de la Administración. La racionalización de estos elementos tecnológicos carece de sentido si no va de la mano de la racionalización de los procesos, consolidando unos servicios comunes que sean soportados por un único organismo."
Desde el punto de vista del interés general, no resulta aceptable que sólo se apliquen los criterios de racionalización a un conjunto de medios comunes, los relacionados con la tecnología, y no a los procesos que comunes que sobre ellos se apoyan. La creación de uno o un conjunto reducido de entes prestadores de servicios comunes de todo tipo, no es fruto de una ocurrencia corporativista, es un modelo está en aplicación en otros países como Reino Unido.

Sería un error para este país que la Reforma de la Administración no abordará su principal problema: una organización favorecedora de la cultura de silos. Desaprovechar el potencial de la Administración Electrónica y la Tecnología como taladradora de las paredes administrativas iría en contra del interés general. Hacer uso de la ocasión solo para racionalizar la gestión de la tecnología y no explotar las capacidades de la tecnología para racionalizar la gestión encaminaría a una reforma fallida.




martes, 2 de abril de 2013

Experiencia de usuario en #aapp : La otra consolidación


Apegados al origen y pasado material de nuestra actividad tecnológica, prestamos más atención a la consolidación de infraestructuras que de servicios, más atención a la consolidación de los aspectos físicos que de los valores digitales que sobre ellos se sustentan. Sin ir más lejos, a ello dedicó nuestra asociacion la primera jornada del nuevo formato, "Las tardes con ASTIC ...". Seamos capaces de ser autocrítica, y reconocer que ello no deja de ser una evidencia de la cultura de silos administrativa en que vivimos y trabajamos. Nos sentimos más cómodos hablando de lo que consideramos, estrictamente, nuestro ámbito de influencia.

Sin embargo, esa consolidación física es la que menos importa a los ciudadanos y empresas que hacen uso de los servicios públicos. Más allá de las fronteras entre lo físico y lo digital, ciudadanos y empresas buscan sentir la excelencia en su relación con las Administraciones. El objetivo por tanto ha de ser conseguir optimizar el efecto y sentimiento de los ciudadanos y empresas en la relación con las Administraciones, sea esta física o digital. Es decir, alcanzar una óptima experiencia de usuario con los administrados por parte de la Administración. El hecho de la creciente digitalización de la relación de la Administración con los ciudadanos, permite que podamos ceñirnos a la optimización de la experiencia de usuario digital como única estrategia de futuro.

Desde un punto de vista conformista, podríamos pensar esta como satisfactoria. Una tras otra las encuestas de valoración de los servicios públicos arrojan elevadas cuotas de satisfacción con la Administración Electrónica. Sin embargo, dicha satisfacción no ha llevado aún a la migración completa al canal electrónico de la relación con la Administración. Es ello un indicio de la mejora necesaria. Ello significa que tenemos ámbitos de mejora en el camino a la excelencia en la experiencia de usuario, que podemos simplificar como
  • Capturar las necesidades de ciudadanos y empresas y sus expectativas en la relación con la Administración
  • Alineamiento de los recursos y capacidades organizativas para satisfacer necesidades y expectativas
  • Crear la presencia online que esperan ciudadanos y empresas
Parece claro, que las expectativas del ciudadano o empresa al respecto de la Administración ha de ser la colaboración del sector público en satisfacer sus necesidades vitales, algo lejano de la visión procedimental de la vida administrativa.  En este camino, el segundo de los pasos se manifiesta como la carencia base sin la cual no puede alcanzarse el tercero. Sólo desde una visión holística puede hacerse una oferta integrada de servicios a ciudadanos y empresas, desde el que se apoye a estos en sus necesidades cotidianas. 

Ello nos lleva a la necesidad de la consolidación de servicios públicos digitales, que necesita tanto apoyo político o más que la consolidación de infraestructuras. La dimensión del trabajo para ello nos lo da en gran medida la experiencia Británica de construcción del portal gov.uk. En el proyecto se lleva trabajando más de dos años y sigue siendo work-in-progress. El impulso del cambio cultural de la organización ha sido más importante aquí que en la consolidación de infraestructuras. Sólo con una construcción basada en la transparencia, mostrando los logros de modo progresivo con el apoyo de metodologías ágiles ha sido posible vencer las resistencias.

La consolidación de los servicios públicos digitales en una sola presencia digital de la Administración, y no la consolidación física, sería el gran salto de eficacia y eficiencia para los ciudadanos y empresas. Sin embargo, si los beneficios sociales son mayores, también lo serán los cambios internos necesarios para ello
palyginti kainas