jueves, 25 de julio de 2013

Chief Data Officers: Una aproximación práctica

Ante la incorporación de toda nueva tendencia o paradigma tecnológico a las organizaciones, empezando por la propia aplicación global de la tecnología, surgen las voces demandando que su responsable reporte directamente al máximo nivel jerárquico o CEO. Con ello, hemos visto desfilar ante nuestros ojos en las últimas décadas una armada de propuestas de figuras para la denominada" C-Suite": CIO (Chief Information Officer), CTO (Chief Technology Officer),  CWO (Chief Web Officer), CSO (Chief Security Officer), CXO (Chief Experience Officer), ... así hasta el infinito y más allá.

La consideración de los datos como el petroleo del Siglo XXI, la aparición de las tendencias Open Data y Big Data, han traído la aparición de una nueva figura: Chief Data Officer (CDO). Dejando a un lado la anécdota de la coincidencia de siglas con otra figura directiva también surgida de modo reciente (Chief Digital Officer), puede resultar razonable su necesidad. Si los datos son un bien corporativo que genera valor su gestión ha de ser realizada de modo efectivo, la identificación del máximo responsable de esta gestión y sus competencias es un elemento de higiene organizativa. 

Las responsabilidades del CDO empezarían por la catalogación de los bienes de información y responsabilizarse de diseñar la estrategia para su explotación tanto de carácter interno como externo. Un ejemplo práctico de la figura del CDO en la Administración son los responsables operativos de la reutilización de la información del sector público (RISP) en Ministerios y organismos de la AGE. El Real Decreto 1495/2011 responsabilizaba del fomento de la RISP a subsecretarios y responsables de entidades públicas, los cuáles de modo informal o formal han delegado la responsablidad en estos CDOs a los efectos de diseñar los Planes de impulso RISP departamentales.

El impulso del uso de estándares en los datos manejados en las organizaciones sería otra de las obligaciones de los CDOs. En el caso de los CDO de la AGE antes referenciados, está labor ha de basarse en lo marcado por el Esquema Nacional de Interoperabilidad (ENI). La última extensión del conjunto de guías técnicas de interoperabilidad ha sido precisamente la referente a la reutilización de la información del sector público.

La extracción de valor económico a partir de los datos debe ser otra competencia del CDO. Por un lado, ello obligaría internamente al impulso de acciones BigData. Por otro, la creación de servicios alrededor del ecosistema de datos de la organización y los modelos de negocio asociados sería una labor a desempeñar. En el caso de la AGE, el marco de cargo por los servicios públicos de datos no está aún desarrollado. En general, se realiza una puesta a disposición de modo gratuito. No obstante, conviene conocer todas las posibilidades legales.

Finalmente, estaría la exigencia de responsabilidades sobre su ámbito de competencia al CDO. Identificar cuáles han sido los resultados de la gestión de los datos y cómo puede mejorarse. Ello es algo difuso en sector público, pero no imposible. En primer lugar, habría de identificarse los recursos directos e indirectos obtenidos de los datos de la organización, los primeros por ventas y los segundos por explotación de la información. En segundo lugar, evaluar el resultado de su relación con los ciudadanos, o lo que es lo mismo la atención a sus demandas de información.

La Ley de Transparencia y el Big Data traeran nuevas responsabilidades a estos CDOs de la AGE. Será esencial no reinventar la rueda y aprovechar las sinergias de la base que ha creado la Reutilizacion de la Informacion del sector Publico.








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