sábado, 22 de junio de 2013

#CORA y las #TIC o el qué sin el cómo

Aviso: Análisis a título estrictamente personal


He empleado, como tantos otros funcionarios, el tiempo del sábado en la lectura de las 253 páginas del informe CORA. Una lectura en la que he hecho el experimento adicional de ir tomando notas públicas en mi perfil de twitter, y en la que reconozco es necesaria una segunda vuelta de profundidad. Mis sensaciones al finalizar la lectura son encontradas y contradictorias. Sin duda es necesario reformar la Administración, sin duda existen medidas en la línea de cambio de la cultura administrativa, pero siguen faltando ingredientes para poder valorar la viabilidad de las propuestas, al menos en el ámbito de las que tienen un rol las Tecnologias de la Información.

Creo que el informe tiene aspectos positivos en la intención de hacer de la tecnología el eje en torno al que giran gran parte de las medidas de incluidas en los apartados dedicados a "Medidas de carácter general", "Subcomisión de duplicidades" y "Subcomisión de simplificación administrativa". Existen un amplio número de sistemas de información internos que se proponen y ayudarán a la necesaria digitalización de la vida administrativa, entre ellos:
  • Dedicados a planificar el trabajo en la Administración y evaluar la eficiencia de unidades y personas en su servicio público
  • De gestión unificada de personal que permitan una asignación de capacidades efectiva
  • Gestión automatizada de convenios entre entidades públicas

Resulta también interesante que para la Factura-e se plantee poner en encima de la mesa el principio de "comply or justify" para la adhesión al mismo. Cabe preguntarse porqué no se propone ese mismo principio de cuasi-obligatoriedad no se aplica a otros sistemas a los que también se hace mención en el informe, como el Centro de Transferencia de Tecnología o la Plataforma de Contratación, ambos sistemas ya existentes en los que sólo se busca la interoperabilidad entre las soluciones existentes en distintos ámbitos territoriales. O porqué no llega a establecerse la obligatoriedad del uso de una única plataforma de validación de firma e identidad electrónica como fuente de autenticación única a todos los servicios electrónicos.

Otro aspecto interesante es la aparente voluntad de crear de un conjunto de bases de datos de únicas para aspectos diversos, como subvenciones o centros educativos entre otras. Una fuente de información sectorial integrada a nivel nacional, sea cuál sea el sector, es siempre deseable para poder inyectar proactividad en los servicios públicos y la puesta a disposición de terceros para crear riqueza y otros servicios. Es decir, puede ser una medida clave para potenciar el Big Data dentro de la Administración y el Open Data como servicio de valor público. Obviamente, no será una medida sencilla. Habrá que sortear los icebergs en forma de cambios en la legislación de protección personales.

En el ámbito de los servicios públicos electrónicos, la apuesta de mayor calado es la unificación de la legislación de trámites presenciales (Ley 30/1992) y la de trámites electrónicos (Ley 11/2007). Sin duda también algo necesario para hacer realidad en el BOE que la Administración ya es Electrónica. Pero existe también una aparente apuesta por extender la obligatoriedad de sistemas ya existentes, y claves como habilitadores de la Administración Electrónica, como la Plataforma de Intermediación o el Registro de Apoderamientos, o por el pleno desarrollo de la Receta Electrónica y el Historial Clínico Electrónico en ámbito sanitario. Y no conviene olvidar el impulso y armonización que parece quiere darse a fórmulas de autenticación sencillas como las utilizadas por la AEAT en IRPF en detrimento del DNIe.

Si me surgen dudas en otros proyectos e iniciativas que se proponen. La conexión entre la Central de Información financiera y el futuro Portal de Transparencia no está clara, cuando gran parte de la información proactiva a publicar en el segundo coincide con la que se pretende publicar en el primero. El Punto de Acceso General de lo Servicios no queda claro si es un cambio de nombre del portal 060 acompañado de un rediseño orientado a eventos vitales o un cambio de cultura en el despliegue de servicios similar a lo que ha sido gov.uk en Reino Unido.

Pero en todos estos proyectos que se proponen, tanto aquellos que cada cual juzgue como mas necesarios como los que uno juzgue como más superfluos, queda una duda: ¿cómo?

Un cómo que empieza por los presupuestos necesarios para el desarrollo de todos estos sistemas y servicios, así como un calendario de ejecución. Es de suponer que todo ello está entre las 2.000 fichas de CORA, pero dado el énfasis que se hace en las cifras de ahorro que se van a conseguir, debería también hablarse de los medios económicos con las que van a alcanzarse y los plazos y compromisos.

En segundo lugar, en otro de sus apartados se habla de un reestructuración completa de de las TIC en la AGE. Se menciona la creación de un CIO y una Agencia, del mantenimiento de las unidades TIC sectoriales y de la consolidación de infraestructuras comunes. Aspectos que aunque pueden ser positivos aunque faltan detalles (medios, recursos, jerarquia). Pero también falta una conexión entre esta reestructuración y los servicios y sistemas que se pretenden desarrollar al amparo de CORA. ¿Cuáles de ellos serán responsabilidad de la Agencia TIC? ¿En cuáles el CIO jugará su papel de líder estratégico? ¿cuál será el rango de prioridades entre consolidación y desarrollo de nuevos servicios?

Esperaremos a la siguiente entrega del Informe CORA, ese gordo volumen que aparecía entre Soraya y Montoro en la rueda de prensa y que sin duda contiene todas las claves que nos faltan.





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