martes, 16 de abril de 2013

Un nuevo puesto de trabajo para la sociedad de la información


Suele analizarse el BYOD como una tendencia aislada, como un asunto exclusivamente que exclusivamente impacta en cómo se realiza la gestión de los activos TIC de una organización. Es más, suele reducirse a un escenario cortoplacista, en la que sólo se considera un ámbito reducido de dispositivos, generalmente smartphones y tabletas. Sin embargo, es sólo el primer peldaño de la construcción del nuevo puesto de trabajo para la sociedad de la información.

Empezando por los tipos de dispositivos, es necesario empezar a considerar como un futuro cercano que los dispositivos que se traiga un trabajador pueda ser cualquiera. Es más, es previsible que precisamente sea más frecuente que un trabajador demande usar su propio dispositivo en el tipo de los que ahora son olvidados de las políticas BYOD: los PCs. Son, en general, más las horas de trabajo que son desempeñadas haciendo uso de estos equipos que de un teléfono. Con ello, y como ya comentaba en un anterior post, tras la desaparición del papel, habrá desaparecido de nuestras oficinas el único elemento que obligaba a la presencia de un puesto personalmente asignado, abriendo de par en par la puerta a teletrabajo y coworking.

Pero si resulta cortoplacista limitar el ámbito físico de los elementos TIC que un trabajador puede portar de su vida personal a su vida laboral, más es pensar que ha de limitarse tan sólo al ámbito de lo físico. El dispositivo físico es un elemento inútil sin sus elementos lógicos, por lo que tras la demanda de usar el dispositivo personal necesariamente vendrán demanda de uso de aplicaciones, datos e identidad personal.  Las aplicaciones que usamos para ser más eficientes en nuestro día a día (agenda, bloc fr notas, etc, ...) tienen más importancia para nosotros que el dispositivo que usamos. A medida que nuestra vida se hace multidispositivo, crece el uso de las aplicaciones que están presentes en todos los dispositivos que usamos. Consecuentemente, tras la elección de dispositivo ha de facilitarse la elección de aplicación de modo ineludible.

Elección de dispositivo y elección de aplicaciones en nuestro puesto de trabajo nos lleva a la difuminación de fronteras entre vida laboral y personal. Llegamos con ello al núcleo de nuestra vida: La identidad. Estamos presente con ella en la Redes Sociales, servicios que usamos con fines personales y también profesionales. La posibilidad de hacer uso de esos mismos identificadores de usuarios en los sistemas de nuestras organizaciones, por lejana que parezca, será una demanda a satisfacer más temprano que tarde.

Cómo obtenemos y manipulamos información depende de dispositivos, aplicaciones e identidad de forma ineludiblemente unida. Facilitar la elección del primero de ellos en el puesto de trabajo arrastra consecuentemente al resto, y con ello, facilitando la posibilidad de su elección, arranca la construcción del nuevo puesto de trabajo para la Sociedad de la Información. Todo ello hace que renovar el puesto de trabajo haya de ser una clave de la reforma pública, como sucede en otras latitudes.

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