lunes, 8 de abril de 2013

#eAdministracion e interes general

Hace unas semanas, @balapiaka es cribió un interesante post titulado "Que la Administración Electrónica no se pase de moda".  Coincido con él en un cierto espíritu de desanimo tras el impulso de que supuso el desarrollo de la Ley 11/2007. De pronto parece cómo si todo ya estuviera hecho, como si no fuera necesario ningún avance más para extender su uso y hacer con ello más sostenible nuestra sociedad. Los ahorros económicos que supone la Administración Electrónica para los ciudadanos o el impacto positivo que tiene sobre el medioambiente, por no hablar de las eficiencias organizativas que introduce en la Administración, todos los beneficios que aporta parecen un repertorio argumental prohibido en esta epoca de austeridad a corto plazo.

La obligación constitucional de defensa del interés general por parte de los funcionarios nos obliga a no dejar que caiga en el olvido. La necesaria reforma estructural de nuestra Administración ha de girar entorno a la tecnología o no será. Algo que desde la ASTIC, la asociación profesional de funcionarios TIC de la AGE, llevamos insistiendo desde que se promulgo el RDL 20/2012 (el Real Decreto Ley de los recortes de Julio 2012). En el comunicado publicado tras la aprobación del RDL 20/2012, se indicaba
“El Gobierno no debe olvidar el potencial de las TIC para diseñar las reformas que, de verdad, darían sostenibilidad al sector público más allá de los recortes coyunturales”
Basados en esta necesidad de una reforma de la Administración, apoyados en nuestro conocimiento de las capacidades de la tecnología, desde ASTIC, tras previa consulta sobre sus contenidos a todos los socios, enviamos a la Comisión de la Reforma de las Administraciones Públicas el documento "Una Administración General del Estado para la Sociedad de la Información". Una propuesta que resumíamos en cuatro puntos, y cuyo primer punto, y obviamente más importante es
"Centralización y racionalización de todos los servicios y recursos comunes de la Administración en una Secretaría de Estado o Agencia Estatal. Las distintas infraestructuras y servicios tecnológicos replicados en Ministerios y organismos públicos tienen la función de soportar procesos de gestión (RRHH, financiero, …) para cada uno de ellos, habiendo dado lugar a duplicidades en el seno de la Administración. La racionalización de estos elementos tecnológicos carece de sentido si no va de la mano de la racionalización de los procesos, consolidando unos servicios comunes que sean soportados por un único organismo."
Desde el punto de vista del interés general, no resulta aceptable que sólo se apliquen los criterios de racionalización a un conjunto de medios comunes, los relacionados con la tecnología, y no a los procesos que comunes que sobre ellos se apoyan. La creación de uno o un conjunto reducido de entes prestadores de servicios comunes de todo tipo, no es fruto de una ocurrencia corporativista, es un modelo está en aplicación en otros países como Reino Unido.

Sería un error para este país que la Reforma de la Administración no abordará su principal problema: una organización favorecedora de la cultura de silos. Desaprovechar el potencial de la Administración Electrónica y la Tecnología como taladradora de las paredes administrativas iría en contra del interés general. Hacer uso de la ocasión solo para racionalizar la gestión de la tecnología y no explotar las capacidades de la tecnología para racionalizar la gestión encaminaría a una reforma fallida.




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