jueves, 21 de marzo de 2013

#transparencia , #participacion


En nuestra sociedad de la información, transparencia y participación se han convertido, al mismo tiempo, en arma arrojadiza y utensilio propagandístico. Basta observar nuestra vida política. Quienes durante años no dieron curso a una ley de transparencia critican a quien lo hace, quién lo hace pone el altavoz a cualquier nimio movimiento sobre la tramitación eterna del proyecto de ley en curso. Algo similar ocurre con la participación fuera de los cauces de las urnas. Siempre insuficientes para quien no detenta el poder, y quien lo tiene pone el foco en cualquier oportunidad de participación informal por limitada y edulcorada que sea.

Y sin embargo, se mueve. Siempre más lento de lo que desearían quienes están adscritos de modo voluntario o forzoso a una organización (ser ciudadano no deja de ser una adscripción forzosa a una organización, Gobierno/Administración), pero se mueve. Internet y la digitalización insuflan fuerza de viento a las velas de la cultura abierta, y con ello a transparencia y participación.

A pesar de lo que es una voluntad con un consenso colectivo, navegar hacia lo abierto, siempre existen límites. No toda decisión de una organización puede someterse a participación del colectivo de la misma. Nunca puede existir la transparencia total por mucha voluntad de los que las dirigen (Anécdota: aún recuerdo una presentación de @alorza en que para demostrar la inexistencia de la transparencia total pedía a la audiencia que se pusiera en pie y se bajara los pantalones).

Ser Presidente de ASTIC es la primera experiencia que tengo de dirigir una organización (fuera de unidades de trabajo). Cuando entré en esta aventura, incluso cuando no pensaba en ser presidente, tenía claro que quería una organización más transparente y participativa. Y eso pensábamos todos los que estábamos en la misma candidatura. En ello estamos, por ejemplo, damos publicidad a las actas de las reuniones y hemos sometido a participación de los socios todo documento que la Junta Directiva ha enviado como observaciones a planes y estrategias del Gobierno. Pero nunca es suficiente, principalmente porque los ámbitos de participación y transparencia no están escritos en las organizaciones de acuerdo a los tiempos (aunque trataremos también de hacer esto con un intento de renovar los estatutos).

Recientemente, hemos tenido un traspiés de apreciación: al elaborar un procedimiento para regular cómo nombrar socios de honor no lo sometimos a participación previo de los socios. Creíamos que dar transparencia al procedimiento que queríamos seguir para ello, hasta ahora no escrito a pesar de que existan socios de honor, era bastante. Pero no era suficiente, al menos no para todos los socios. A petición de uno, consecuentemente, lo hemos abierto a comentarios de todos con el convencimiento que mejorarán la propuesta. Si los límites no definidos pueden superarse, es necesidad hacerlo. Todo runner sabemos que el límite es la mitad del camino. 

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